
Etiqueta de las fragancias: ¿por qué es importante la cultura del perfume?
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Un aspecto del uso de perfumes que a menudo se pasa por alto, pero que realmente merece más atención, es la cultura y la etiqueta que los rodea. ¿Por qué es importante? La respuesta es sencilla: muchas personas aún usan fragancias de forma incorrecta, provocando incomodidad en quienes las rodean, sin quererlo.
Entonces, ¿cómo podemos evitar este tipo de situaciones? Antes de entrar en consejos prácticos, empecemos por lo básico.
Más que oler bien
Para la mayoría, usar perfume forma parte de su rutina diaria de higiene, una manera de oler limpio y agradable. Suele aplicarse de forma automática, sin pensar mucho, como cepillarse los dientes o ponerse desodorante. Pero la fragancia es mucho más que un aroma: es un reflejo de quiénes somos, una parte sutil pero poderosa de nuestro estilo e identidad. Al igual que la forma de vestir o los modales, el aroma que elegimos envía un mensaje al mundo.
Como señala Marian Bendeth, fundadora de Sixth Scents y reconocida experta en perfumes, los aromas actúan a nivel subconsciente. Despiertan emociones, evocan recuerdos y moldean la manera en que percibimos y nos relacionamos con los demás.
Saber cuándo menos es más
Teniendo esto en cuenta, no deberíamos aplicar perfumes sin pensar. Cómo los usamos, cuánto rociamos, cuándo y qué tipo elegimos, refleja nuestra conciencia social. Escoger la fragancia adecuada para cada ocasión y usarla con moderación es señal de buen gusto y respeto hacia los demás.
Por ejemplo, si asistimos a un evento formal que requiere discreción, o trabajamos en una oficina pequeña compartida, lo mejor es optar por fragancias suaves y sutiles. Abrumar a otros con un aroma intenso no solo es una falta de consideración, sino también innecesario. Guarda los perfumes intensos y expresivos para contextos más personales, como una cita o una salida informal con amigos.
No hay lugar para los juicios
Otro aspecto importante de la etiqueta en el uso de perfumes es respetar las elecciones olfativas de los demás. Todos hemos oído la famosa frase latina De gustibus non est disputandum, es decir, sobre gustos no hay nada escrito. Esto es especialmente cierto con los aromas. Nuestra percepción de las fragancias es profundamente subjetiva y está influenciada por experiencias personales y recuerdos, tanto positivos como negativos. Un perfume que a una persona le encanta puede resultar incómodo para otra, y eso está bien.
Así como no solemos criticar abiertamente la canción favorita o el plato preferido de alguien, juzgar su elección de perfume no es ni constructivo ni amable. Todos tienen derecho a usar un aroma que les haga sentir seguros y felices, siempre que se adecúe al entorno y la ocasión.
La cultura del perfume también implica tener una mente abierta. Incluso si tienes una fragancia de firma que amas y rara vez abandonas, vale la pena explorar el diverso mundo de los perfumes. A veces, el aroma que llevamos durante años puede dejar de reflejar quiénes somos. O simplemente nos cansamos de él — después de todo, ¿quién querría comer el mismo plato todos los días por el resto de su vida?
Construye tu guardarropa olfativo
Usar el mismo perfume todos los días —especialmente si es uno muy comercial— puede llevar a una fatiga olfativa, haciendo que incluso dejemos de percibirlo. Peor aún, puede mezclarse con los aromas de los demás a nuestro alrededor. Una excelente solución es crear un guardarropa de fragancias: una colección de perfumes adaptados a diferentes estados de ánimo, estaciones, ocasiones y, lo más importante, a nuestra personalidad.

En conclusión, la etiqueta del perfume no se trata solo de estética, sino de conciencia. Al ser conscientes de cómo usamos las fragancias, demostramos cuidado no solo por nosotros mismos, sino también por los demás. Así como no debemos imponer a otros nuestras preferencias musicales o gastronómicas, tampoco deberíamos hacerlo con los aromas.
Mantengámonos abiertos a lo diferente o desconocido. Puede que nos sorprenda y amplíe nuestra forma de ver el mundo.
¡La aventura te espera! 😉